miércoles, 22 de junio de 2011

El rol de la Secretaria en la época moderna

La palabra secretaria se deriva del latín secretum, que significa secreto. En los siglos pasados se usó casi siempre en masculino, tal como hoy la usamos al referirnos al secretario de Gobernación y al secretario de educación pública. Evoca de inmediato temas tales como los tratados internacionales, los archivos privados, las reuniones de altos funcionarios, los tribunales secretos, etc.
Actualmente la palabra evoca otro mundo de cosas: se aplica más bien a una dama que redacta cartas, maneja el teléfono, escribe a máquina, prepara actas, archiva documentos, llena formatos, reserva boletos de avión y cuartos de hotel, organiza viajes, y otras tareas por el estilo.
No cabe duda, es un mundo nuevo, que ha ido surgiendo en la sociedad industrializada. La secretaria es probablemente el símbolo más universal de la presencia de la mujer en este mundo de los negocios. Aporta a esa esfera tradicionalmente masculina, el calor, la intuición y la elegancia propias del sexo femenino, contribuyendo para hacer de la empresa moderna una comunidad humanizada. Se involucra en ella misma, el devenir histórico y participa muy de cerca en el desarrollo tecnológico, económico y cultural de la sociedad moderna.
Nos atrevemos a decir que el haber inventado este modo de presencia femenina fue genial, tal como fue una genialidad hace 120 años la idea de Florence Nigthingele de llevar a la mujer a los ejércitos y a los campos de batalla, en la modalidad de la enfermera castrense.
Por otra parte, es frecuente que la secretaria sea la primera imagen de la institución hacia los de afuera: tanto para los que acuden a ella, como también para los que permanecen lejos, para estos últimos a través de la correspondencia y del teléfono.
La figura de la secretaria sigue evolucionando, como sigue evolucionando la empresa; y no sabemos especificar hasta que punto dicha evolución se deba a ella. Cada día es más trascendental dentro de la sociedad moderna el papel de la empresa y parece ser que cada día es más importante la secretaria en la empresa. La vemos como promotora, como animadora, como coordinadora, como ejecutiva, como asistente cercana y activa en las grandes decisiones.
Ser secretaria es una profesión más que un oficio, mucho más que un simple trampolín para acercarse a otro puesto, y muchísimo más que un pasatiempo. Es un cargo importante; no por nada los periódicos de todos los días y en todas partes solicitan un buen número de secretarias altamente calificadas.
Los contextos de desempeño de este cargo son diferentes y polifacéticos: una cosa es la secretaria en una grande transnacional; otra en una oficina de la administración pública; otra en un pequeño taller de imprenta; otra en el consultorio de un dentista en un pueblito de 10,000 habitantes.
Todas las secretarias del momento presente dan forma a la imagen social de la secretaria y les toca también construir su propio puesto, como quien dice, modelarlo y animarlo. Si la gran mayoría de las secretarias se desempeñan con inteligencia y con responsabilidad, ellas mismas habrán dado categoría social a su puesto.

Historia de la labor de la Secretaria

Existen dos historias sobre el origen del Día de la Secretaria. Una de ellas, sin comprobar, cuenta que durante la segunda etapa de la Revolución Industrial, en el siglo XIX, Christopher Sholes inventó la máquina de escribir. Su hija Lilian Sholes fue una de las primeras personas en comprobar la eficacia del invento. De esta manera, se convirtió en la primera mujer que se presentó en público escribiendo a máquina.

En Estados Unidos, en homenaje al centenario de su nacimiento, el 30 de septiembre de 1850, los fabricantes de máquinas de escribir realizaron en 1950 diversas actividades para conmemorar la fecha. Entre ellas, un concurso para elegir la mejor dactilógrafa, que se repitió año a año el 30 de septiembre con la participación de muchas secretarias. Los exitosos festejos llevaron a que la asociación que nuclea a las secretarias en ese país fijara un "Día de la Secretaria". Luego, en el mundo las organizaciones que reúnen a las secretarias en cada país fijaron una fecha diferente para cada festejo.

Otra historia, con mayor credibilidad, afirma que el evento anual fue organizado por la Asociación Nacional de Secretarias (ahora conocida como la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos) en 1952 en Estados Unidos. El festejo se llamó la "Semana Nacional de las Secretarias", y fue creado en conjunto con el ejecutivo de relaciones públicas Harry Klemfuss y un consorcio de fabricantes de productos de oficina.

El objetivo era reconocer las contribuciones de las secretarias en el lugar de trabajo, y atraer más gente hacia los puestos administrativos y de secretaria. En 2000, la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos cambió el nombre de la celebración por la Semana de los Profesionales Administrativos, la tercera semana de abril, y el Día de los Profesionales Administrativos, el 21 de abril, como una forma de reconocer los cambiantes nombres de los puestos dentro de las empresas y las cada vez mayores responsabilidades de la fuerza de trabajo administrativa

Necesidad de información permanente


Disponer de conocimientos mínimos no es suficiente, ya que las necesidades empresariales cambian constantemente. Debido a ello, la secretaria debe someterse a una constante actualización y especialización de sus conocimientos, tanto en computación, como idiomas, contabilidad, redacción y otros. Estos son aspectos globales, no obstante cada secretaria deberá tener en cuenta las necesidades concretas de la empresa en la cual labora, así como las de su superior y actualizarse en ellas.

La relación con los compañeros

La secretaria del jefe ocupa un cargo relevante dentro del organigrama de la empresa, de modo que debe mantener buenas relaciones con los compañeros y crear lazos de camaradería y colaboración. Debe adoptar, pues, una actitud afable y crear los vínculos necesarios, evitando los excesos de confianza. Para ello es necesario que haya un espíritu de colaboración y una perfecta convivencia. No puede aprovecharse de su condición para descargar su trabajo en terceras personas. Antes, al contrario, debe colaborar espontáneamente con los compañeros de trabajo en caso de que se encuentren en alguna dificultad.

Ser la secretaria del jefe no da derecho a tratar con superioridad y soberbia al resto de los colegas. Siempre consigue mayor colaboración quien se muestra paciente, cortés, amable y sonriente.

La secretaria es la intermediaria ideal con los inferiores jerárquicos del jefe, por lo tanto debe trasmitir todos los mensajes sin mezclar ningún tipo de simpatía o antipatía personal y guardar para sí cualquier tipo de confidencia que le haya hecho su jefe acerca de ellos, aunque sea positiva.

Relaciones laborales y externas con el Jefe

El respeto y el entendimiento deben ser mutuos. En la secretaria deben primar la seriedad, el respeto y el cumplimiento de las tareas que su superior le encomiende.

La secretaria tendrá que establecer con su jefe una relación de colaboración positiva y afrontarla con entusiasmo y convicción, pues no deberá olvidar que su primera y principal función es la atención y ayuda a su jefe en el trabajo. Debe acostumbrarse lo más pronto posible a sus hábitos y métodos de trabajo y aceptarlos sin discusión. De la misma forma debe aceptar su carácter, aunque éste no sea fácil siempre, recordando que la forma de evitar posibles tensiones es actuando con cortesía y paciencia.

En cuanto al tratamiento, cuando se dirige a su jefe, lo hará tratándolo de usted, aunque él la tutee. La secretaria nunca se debe tomar excesivas confianzas con su jefe.

Relaciones Externas con el jefe
Con la familia y los amigos de su jefe, la secretaria deberá usar toda su diplomacia. En ocasiones, además de las relaciones con él, deberá tratar con sus familiares, su esposa, sus hijos, sus amigos, etc. Su superior vive entre dos ambientes que ha de saber diferenciar: el privado y el profesional.

Consejos para el cuidado y aspecto personal

Para la secretaria es esencial mantener una buena presencia. No se olvide que la imagen que ofrece es lo primero que los demás ven de ella, mucho antes de comprobar su profesionalidad. No está de más que dos o tres veces al día escape brevemente al tocador para comprobar su buen aspecto, retocar su maquillaje o arreglar su peinado.

La imagen no se puede descuidar en ningún momento. Esto no quiere decir que para ser secretaria  se debe ser más o menos atractiva físicamente, sino que esa persona debe tratar de adaptar su estilo a su trabajo y mantener el mejor aspecto ante todos. Esto, unido al trato cortés, cordial e inteligente, dará el mejor resultado.

El maquillaje ha de disimular los defectos y realzar las cualidades, evitando todo exceso. El peinado, acorde a la fisonomía, discreto y natural. El perfume debe ser discreto, suave y agradable a la vez.

Se impone vestir con naturalidad y cierta elegancia, sin exageraciones, ni estridencias. Es obligado evitar las excentricidades de la moda: ni faldas excesivamente cortas, ni escotes provocativos. La ropa debe estar siempre limpia y planchada los zapatos limpios, sin rastros de polvo.

Cuidar el aspecto de las manos también es esencial pues son lo primero que mostramos al escribir. Las uñas deben estar correctamente limadas y arregladas.

En el aspecto personal también se incluyen los modales: la manera de caminar, de sentarse, de cruzar las piernas, de sostener el teléfono, de escribir, de apoyar los codos en la mesa, de dirigirse a los demás, de utilizar unos u otros gestos, deben ser objeto de especial atención, ya que según como lo haga, así será la imagen que los demás se formen de ella.

Consejos para el uso del teléfono



Al levantar el auricular debe dar el nombre de la empresa, saludar con corrección a su interlocutor y solicitar de él que se identifique y diga con quién desea hablar. Si no está el destinatario de la comunicación, inmediatamente tomará nota del mensaje para entregarlo con posterioridad. Si pasa la llamada pondrá al destinatario en antecedentes de quién telefonea y el asunto por el que lo hace.

El hecho de que al teléfono no la vean, no justifica que la secretaria descuide las formas. Debe mantenerse erguida al hablar y acompañar la facilidad de palabras con el timbre y el tono de voz. Este debe ser agradable, con una correcta dicción, sin elevar el tono jamás. Los detalles ínfimos son percibidos por el subconsciente del interlocutor y registrados como significativos.

Debe concentrarse en la llamada y no tapar el aparato telefónico si tiene que comunicar algo a una segunda persona. El buen humor es importante pues la persona que está al otro lado del hilo telefónico lo percibe. Hay que evitar exageraciones, expresiones ininteligibles, así como ruidos innecesarios. Deben utilizarse las palabras adecuadas y con propiedad.
La Secretaria y su relación con el teléfono.